FUNDAMENTOS DE UNA POLITICA CULTURAL ECUATORIANA Y SU INCLUSIÓN EN LA CONSTITUCIÓN POLITICA

INTRODUCCIÓN:

El tema de las políticas y estrategias para la acción cultural en el Ecuador debe ser uno de los capítulos fundamentales que debe estar contenido en la nueva Constitución Política como proyecto de un gran plan nacional de desarrollo cultural, que considere a la interculturalidad como el eje articulador en las relaciones intrínsecas de la sociedad ecuatoriana.

Para el efecto debe partirse de un enfoque intercultural de la realidad del país, para abordar “las culturas” que coexisten en el Ecuador. La generación de procesos de interculturalidad en los planes, programas y proyectos del sector cultural ecuatoriano, así como trazar políticas con este carácter en todos los ámbitos de la gestión pública, debe ser un asunto prioritario.
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Bajo una perspectiva integral e integradora, se debe adoptar una visión humanista y democratizadora distinta y esbozar algunas líneas para la acción cultural que, desde luego, puede ser enriquecida con la experiencia y el aporte valioso de profesionales que, de una u otra manera, han estado vinculados al campo de la promoción y difusión de la cultura de nuestro país.

1. EL CONTEXTO NACIONAL DE LA CULTURA

El Ecuador ha vivido en los últimos cuarenta años un proceso de transformación en el ámbito de la cultura como fenómeno antropológico, considerando que es un país multi étnico y pluricultural, como lo estipula la Constitución Política vigente. (Art. 62)

El movimiento indígena, por ejemplo, vivió transformaciones cualitativas y cuantitativas importantes durante las décadas referidas, por cuanto reflejó, a su vez, los cambios al interior de la sociedad nacional ecuatoriana, sus fuertes contradicciones, la dinámica de las políticas internas y externas de un modelo de desarrollo levantado sobre intereses económicos de un determinado sector social y político del país, y el alto grado de conflictividad alcanzado aceleradamente por la sociedad en los últimos años.

El análisis de esta etapa ha sido desarrollado en todos sus campos por sociólogos, economistas, antropólogos, historiadores, politólogos, periodistas, etc., quienes, desde su particular punto de vista, han caracterizado a la sociedad ecuatoriana con diversos enfoques y parámetros, en sus intentos de definir lo que ha sucedido con el país y la población que lo habita, en todos los ámbitos de su complejidad. Este interés especializado ha dado como resultado en los años recientes una extensa producción bibliográfica nacional.

Sin embargo, el tema de la cultura ha sido abordado casi exclusivamente por antropólogos o estudiosos de la cultura, desde los niveles locales y regionales, centrándose en ciertos aspectos de las llamadas culturas indígena y afro ecuatoriana. Una buena parte de investigaciones han dedicado sus esfuerzos académicos al desarrollo de estudios de caso sobre campos particulares de la vida de estos pueblos, y también a la realización de propuestas teórico-conceptuales, como marco para la comprensión de los fenómenos presentes.

Sobre el concepto de cultura, desde el punto de vista antropológico, las definiciones son muy variadas. La cultura es un producto, un proceso inacabado de los pueblos, es el campo de la creatividad y las expresiones más trascendentales de la humanidad. Confiere sentido de pertenencia e identidad junto con un espacio territorial, un grupo social y unas prácticas comunes. Es, por tanto, una construcción social.

Puede decirse también que “la cultura es un sistema complejo de proceso subjetivos, desde los cuales los grupos sociales interpretan la realidad y se relacionan con ella. Es desde la cultura desde donde los grupos sociales dan sentido y orientan sus acciones e interpretan las de los demás, desde la cual asumen como normales o anormales, como justas o injustas, como verdaderas o falsas”[1]

Lanzando una mirada retrospectiva al pasado inmediato, desde la sociedad mestiza ecuatoriana y su Estado, la visión de la cultura ha estado marcada por el oficialismo, cuyo interés ha descansado tradicionalmente en una preocupación incipiente y a medias sobre expresiones puntuales de la llamada cultura nacional Esto no ha sido otra cosa que el reconocimiento oficial de las manifestaciones artísticas occidentales del sector mestizo, sumado a la apreciación simplista del folklore de las fiestas indias, exclusivamente vinculado al aprovechamiento económico de las pequeñas empresas dedicadas a prestar servicios al turismo internacional con el apoyo del Estado. En éstas se han ofrecido paquetes turísticos, teniendo como menú típico: tortugas galápagos, cerbatanas jívaras, baile de marimba, ponchos otavaleños y danzantes de Pujilí. Es así como el Ecuador ha vivido un proceso deformado y desintegrado acerca de lo que equivocadamente se ha dado en llamar cultura nacional.

Una buena parte de los conflictos internos de identidad en el país, o su desorientación en ese orden, han sido provocados justamente por la ausencia de un reconocimiento de la unidad en la diversidad de su población. Hay que reconocer que fueron priorizadas reivindicaciones históricas territoriales que sirvieron como un falso eje articulador en la búsqueda de la llamada identidad nacional o ecuatoriana. Bajo la manipulación política permanente de una consigna oficialista que podría sintetizarse en el slogan: “unidos frente al enemigo común del sur” , al país le quedó como saldo negativo el entorpecimiento de todo intento de aclaración posible de ese Ecuador interior, que por más de un siglo dejó de mirarse y pensarse a sí mismo.

La herencia colonial heredada del modelo de hacienda en las relaciones sociales, incluso después de la Reforma Agraria del 63, históricamente también puso su marca profunda en el país. No cabe ninguna duda que esas mismas relaciones mantenidas en el Ecuador, después del inicio de su vida republicana, establecieron fronteras muy fuertes que resistieron -y aún resisten- a los cambios y las reformas en los temas de los derechos y el reconocimiento de la diversidad cultural de una buena parte de su población.
“Frente a esta crisis de identidad, es necesario volver a lo que planteaba Benjamín Carrión, aquello de crear una gran patria de cultura, pero antes una gran patria de justicia, una gran patria de libertad, una patria que ponga en el tapete de su sociedad civil la discusión prioritaria sobre la fatalidad de la injusticia”. [2]
Bajo este enfoque, el Estado es el encargado de definir las políticas que serán aplicadas en todos sus órdenes y para todos los ecuatorianos, las mismas que deberán reflejar los intereses del conjunto de la población a las que representan, a través de los mecanismos que se establezcan, y considerando las propias especificidades culturales para alcanzar legítimamente sus propósitos.

2. ELEMENTOS PARA REDEFINIR Y FORTALECER LA ACCIÓN CULTURAL. EL ESTADO ECUATORIANO: UNIDAD EN LA DIVERSIDAD.

El reconocimiento oficial del carácter pluricultural y multiétnico del país facilitará la comprensión de temas relacionados con las políticas culturales para el conjunto de nuestra nación. Es bajo este sustento jurídico cuando cobra fuerza la necesidad de definir políticas específicas para el desarrollo y la cultura por parte del Estado hacia la totalidad de la población ecuatoriana, teniendo como referencia también el espacio geográfico de interacción de la diversidad cultural nacional.

El tema de la cultura, concentrada en manifestaciones específicas, está débilmente articulado a la sociedad ecuatoriana en general. Las actividades y eventos culturales que se identifican como tales son muestras de carácter local y regional, y tienen una limitada incidencia dentro de los propósitos de una real política de fortalecimiento cultural en el Ecuador, de la manera cómo se han venido manifestando hasta el momento.

Las intenciones que reflejan los enunciados de recuperar, proteger, promocionar y difundir la cultura y su patrimonio, presentes en objetivos institucionales nacionales encargados del quehacer cultural, pueden fácilmente perder validez si es que no están inscritas dentro de la concepción mayor de un proceso definido por políticas y estrategias claras a largo plazo, y dentro de una gran propuesta nacional, con una visión de unidad en la diversidad.

Los elementos fundamentales que deben ser considerados dentro de una redefinición que permita fortalecer la acción cultural encaminada a viabilizar la unidad nacional en el contexto de la diversidad son las siguientes:

a. Planificar, ejecutar, monitorear y evaluar políticas culturales, articulando los intereses de los distintos sectores.
b. Garantizar el derecho a la libertad de expresión, preservación y desarrollo de la cultura en toda su diversidad.
c. Asegurar que los intereses y acuerdos comerciales resguarden los derechos culturales
d. Priorizar la asignación de los recursos necesarios para la realización de acciones culturales y artísticas hacia los sectores tradicionalmente excluidos
e. Promover políticas culturales y artísticas específicas con énfasis en: niños, niñas, adolescentes y jóvenes; personas con necesidades especiales; personas de la tercera edad.
f. Promover productos y servicios culturales que conlleven y representen aspectos ligados a nuestra identidad, originalidad y tradición, procurando la calidad y jerarquía de las producciones artísticas.
g. Ejercer la defensa de los idiomas vernáculos
h. Procurar el fomento, desarrollo y protección de las culturas populares constitutivas de nuestra identidad, e imprimir un perfil identitario nacional en las producciones de bienes culturales, desarrollando asimismo políticas culturales que contribuyan a robustecer la pertenencia a la comunidad nacional como parte constitutiva de la identidad andina y latinoamericana
i. Establecer mecanismos flexibles que impulsen la descentralización y la transferencia de acciones culturales y artísticas a organizaciones populares y ciudadanas vinculadas al arte y la cultura.
j. Preservar, promover, proteger y difundir el Patrimonio Cultural material e inmaterial de la nación.
k. Instalar los centros culturales comunales como el espacio articulador de las políticas culturales y económicas sociales.
l. Fomentar el establecimiento, desarrollo y sostenimiento de industrias culturales como factor de desarrollo socioeconómico.
m. Priorizar las expresiones artísticas nacionales en la programación del Ministerio de Cultura.
n. Proteger la actividad de los artistas nacionales en las programaciones artísticas y culturales en el ámbito de cada ciudad
ñ. Promover circuitos turísticos culturales, articulando tales iniciativas con las políticas de turismo de la ciudad.
o. Propiciar circuitos culturales y artísticos que incluyan como destinatarios, en forma preferente, a personas con diferentes dificultades, físicas o psíquicas, población de internación prolongada o de alojamiento permanente en establecimientos dependientes de los Ministerios de Derechos Humanos y Sociales y de Salud.
p. Destinar material audiovisual de difusión del Patrimonio Cultural para su distribución en Embajadas y Representaciones en el exterior.
q. Diseñar y ejecutar políticas interinstitucionales integradas, orientadas a la promoción y difusión en el exterior de las manifestaciones del arte y la cultura de la ciudad.
r. Proponer y desarrollar estudios teóricos conceptuales metodológicos e investigaciones que contribuyan a enriquecer la motivación, la explicación, y la potenciación de los procesos culturales locales y nacionales.
s. Elaborar indicadores, realizar estudios y evaluaciones periódicas que permitan medir el impacto de las acciones culturales para posibilitar la reformulación en las políticas implementadas en el país.
t. Difundir de manera periódica los estudios sobre el impacto de las acciones culturales.
u. Garantizar el acceso igualitario a la utilización de nuevas tecnologías de la comunicación y de la producción en el campo de la cultura.
v. Implementar acciones destinadas a garantizar la recuperación, la creación, ampliación, y restauración de la infraestructura cultural y artística necesaria en todo el territorio nacional. Estas acciones se llevarán a cabo de acuerdo con el principio de descentralización administrativa.
w. Promover el intercambio cultural entre etnias y comunidades.
x. Promover en las comunidades la generación de Registros de Patrimonio Cultural Comunal.
y. Impulsar la creación y construcción de espacios físicos para la actividad cultural en los emprendimientos barriales de desarrollo económico social.

3. CULTURA E INTERCULTURALIDAD

En el caso del Ecuador, el concepto de cultura tiene un sentido de relatividad. La conformación de un país, donde conviven varios pueblos indígenas, mestizos y afroecuatorianos, involucra también el tema de la identidad con respecto a quiénes somos y, por tanto, a la autodefinición de nosotros mismos como culturas diversas y visiones distintas de la realidad que nos circunda.

En este país multiétnico y pluricultural, desde hace varios años está rondando en muchos círculos, no solo políticos o académicos, el tema de la búsqueda de identidad de los ecuatorianos. La sociedad mestiza, a diferencia de la indígena, se piensa a sí misma como portadora de una identidad diferente, que está más asociada o relacionada con los valores pensados desde una ecuatorianidad. Este concepto abstracto surgió y empezó a alimentar el inconsciente colectivo a partir de la creación del proyecto de Estado-Nación-Ecuador, luego de la independencia política y administrativa obtenida al finalizar el período colonial hispánico.

La necesidad de crear un nuevo imaginario social y político, por parte de los sectores hegemónicos criollos post coloniales, generó también la idea de “unificar bajo una misma bandera” a la población heterogénea del naciente país, como ocurrió en todo el continente americano. En lo posterior, este hecho fue quizás una de las principales trabas para el desarrollo de la visión sobre la diversidad cultural, que fue finalmente incorporado en la última Constitución política del Ecuador.

Si bien una parte del problema estaba en la ausencia del reconocimiento jurídico de esa realidad étnica y cultural, no obstante, el ámbito clave para entender la globalidad y la profundidad de ese problema está en el campo de la interculturalidad, que es justamente un concepto que posibilita la definición de espacios y modalidades donde interactúan todos los ciudadanos de la nación ecuatoriana, en cuanto representantes con igualdad de oportunidades –al menos en teoría-, de esa diversidad.

El tema de la interculturalidad, no tanto como concepto, sino como práctica real, no tiene expresión real en la sociedad ecuatoriana, porque va más allá de los enunciados de carácter antropológico o de una posición reivindicativa de una determinada etnia o pueblo. Por una parte, podemos reconocer al Estado-Nación-Ecuador como el espacio geográfico, jurídico y político donde interactúa una diversidad social y cultural concreta y a la vez compleja; es decir, el espacio donde se expresan las diferencias específicas de aquellas formas particulares e históricamente determinadas de cosmovisiones del mundo (etnias y pueblos distintos).

Para ello, se hace imprescindible, sin embargo, asociar el concepto de cultura con otras dimensiones de la realidad social en el Ecuador, tomando en cuenta que el enfoque sobre la cultura, particularmente la proyección que es necesaria desarrollar en entidades estatales como son el recientemente creado Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación, la Subsecretaría de Cultura, el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador, la Casa de la Cultura Ecuatoriana etc. Estas instituciones deben aportar a la definición de una política clara, de manera que permita construir las bases para un real desarrollo de propuestas institucionales efectivas, que representen los intereses del conjunto de la sociedad ecuatoriana, a fin de se haga posible su proyección hacia el exterior, a través de una estrategia de difusión.

4. FORTALECIMIENTO CULTURAL Y SUSTENTABILIDAD

El fortalecimiento de la acción cultural implica un proceso permanente, amplio y sostenido, a fin de lograr el reconocimiento, la práctica y la recreación de los valores que marcan la identidad intercultural ecuatoriana. Como la difusión cultural debe ser un proceso dinámico y constante, el apoyo a esta gestión tiene que contemplar estrategias y planes de coordinación interinstitucional del Estado con las organizaciones representativas en el orden nacional, regional y local, aparte de las entidades del sector privado, como las fundaciones y centros culturales, y el compromiso de respaldo del sector empresarial y financiero para los auspicios correspondientes.

Una visión más amplia del hecho cultural nacional, que no esté restringido únicamente a la promoción en el exterior de exposiciones de obras de artistas plásticos o conciertos musicales de los representantes de la cultura blancomestiza, debe constituirse en la columna vertebral de una política cultural.

La difusión y promoción tendrá que abarcar un amplio espectro de las manifestaciones materiales e inmateriales de la diversidad cultural del país; su ámbito vivencial, como son la difusión de los saberes y la recreación de las prácticas ancestrales, o, su enorme muestrario de cultura material, como son los objetos tradicionales producidos por los pueblos del Ecuador.

Una política cultural desde el Ministerio de Cultura debe incluir además una visión de largo alcance pero definida en fases de corto, mediano y largo plazos, para que vaya consolidándose todo ello paulatinamente dentro de una planificación estratégica.

5. ESTRATEGIA PARA LA PROMOCIÓN Y DIFUSIÓN CULTURAL CON ENFOQUE INTERCULTURAL

a) Líneas de acción:

  • Definición de una nueva estrategia general con planes de acción que establezcan prioridades y criterios integrales en el ámbito de la promoción y difusión cultural con enfoque intercultural.
  • Desarrollo de un plan de coordinación y cooperación interinstitucional entre las instituciones estatales, las fundaciones, los centros culturales privados y el sector empresarial, para establecer mecanismos concretos de colaboración y acción en torno a programas de difusión e intercambios culturales con las contrapartes de los países en los que se desenvuelven las misiones diplomáticas.
  • Creación de espacios de discusión, planificación, seguimiento y evaluación del programa de promoción y difusión cultural.
  • Definición de una estrategia de consecución de fondos para la acción cultural en el exterior, que incluya identificación de mecanismos y fuentes de financiamiento (instituciones, organismos, programas estatales, privados y de la cooperación internacional.

b) Acciones complementarias:

  • Crear un programa de capacitación en el Ministerio de Cultura, para planificar, ejecutar, realizar el seguimiento y la evaluación anual de los programas de promoción y difusión cultural en las diferentes embajadas ecuatorianas.
  • Desarrollar una estrategia de comunicación y difusión de la propuesta cultural integral, aprovechando las actuales tecnologías informáticas (página web del Ministerio, que cuente con un inventario informativo nacional y provincial de los recursos culturales del país, susceptibles de ser promocionados en el exterior).

6. ESTRATEGIA DE FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL PARA EL SERVICIO EXTERIOR

a) Líneas de acción:

  • Elaboración participativa de las nuevas estrategias y planes de difusión y promoción cultural, con el aporte de las experiencias del Servicio Exterior ecuatoriano, los gobiernos locales y el sector privado
  • Desarrollo de la coordinación y cooperación con Consejos Provinciales y Municipios, para trabajar conjuntamente con una perspectiva integral de la cultura, que identifique lo más representativo de la diversidad cultural en cada región y provincia.
  • Diseño y aplicación de una plan que optimice la capacidad gerencial y de gestión en el servicio exterior ecuatoriano en el ámbito de la difusión y promoción cultural.


b) Acciones complementarias:

  • Reformular roles y mecanismos operativos apropiados, claros y efectivos de coordinación y seguimiento entre el Ministerio de Cultural, la Dirección de Patrimonio Cultural, la Subsecretaría de Relaciones Bilaterales y las Embajadas en los diversos países.
  • Constituir un Comité de coordinación en la Cancillería, encargado de planificar e implementar un plan anual de seguimiento y evaluación del cumplimiento de los objetivos y metas trazados para el Servicio Exterior en el tema de la cultura.
  • Reformular reglamentos y manuales de procedimientos bajo los criterios renovados.

7. POSIBLES ÁREAS TEMÁTICAS PARA UNA PROPUESTA DE DIFUSIÓN CULTURAL CON IDENTIDAD NACIONAL Y ENFOQUE INTERCULTURAL

Las áreas temáticas deben reflejar una visión de interculturalidad e identidad nacional, de manera que sea posible reconocer que el Ecuador, como país, es resultado de la riqueza que otorga la diversidad de sus pueblos y culturas.

a) Artes y letras:

Si bien esta área ha sido tradicionalmente la de mayor difusión, especialmente en lo referido a la música, la pintura y la danza, es importante considerar las manifestaciones de la diversidad cultural del país (mestiza, indígena y afroecuatoriana). Como en todos los casos, una selección con criterios interculturales de calidad artística y estética es fundamental para que el país se encuentre representado de manera apropiada en el exterior.

En esta área temática estarían incluidas las artes escénicas como el teatro y la danza; la música; las artes visuales como el cine y la fotografía; y las artes plásticas como la pintura y la escultura, además de la artesanía.

Las letras incluirían los tres géneros: narrativa, poesía y ensayo. Si bien en el campo de las letras no siempre será posible que autores ecuatorianos publiquen en el exterior, sin embargo es necesario aprovechar ciertos eventos como son las exposiciones y ferias internacionales de libros, para lo cual las embajadas tienen que proporcionar la información de manera rápida y oportuna. Estos espacios son importantes también para la promoción de las letras ecuatorianas y sus autores, por cuanto brindan la posibilidad de conferencias, tertulias, mesas redondas y entrevistas en medios de comunicación y conferencias.

Aparte de lo anotado -y a manera de ejemplo-, se debe considerar también el género de la literatura oral y la lírica popular presente en las tradiciones orales: la décima, el “amor fino”, el contrapunto, los arrullos, que son manifestaciones propias de la cultura mestiza y negra de la costa ecuatoriana. Especialmente en países de América Latina se promueven festivales y encuentros en esta línea (Venezuela, Colombia, Perú, Cuba, Méjico, República Dominicana, entre otros).

Para estos casos, las embajadas igualmente tienen que mantenerse informadas de la realización de este tipo de eventos internacionales, a fin de promover con la debida anticipación la participación ecuatoriana, previa una ubicación y selección de los mejores representantes de la diversidad y la búsqueda correspondiente de los auspicios.

b) Ritualidad y cultura material:

En esta área deben ser consideradas las manifestaciones de la llamada “cultura popular”, que también se encuentra asociada con el “folklore”, susceptibles de ser presentadas en el exterior. La recreación de festividades indias, afroecuatorianas y mestizas en festivales y escenarios internacionales, como por ejemplo la “Mama Negra”, el “Pase del Niño”, el “Inti-Raymi”, entre muchos otros, podría tener un gran atractivo en distintos eventos en el exterior.

En lo que se refiere a la cultura material, el Ecuador es uno de los países con mayor producción artesanal de América Latina, hecho que corrobora la enorme diversidad cultural que tiene el país. Para ello, existen investigaciones y estudios realizados profesionalmente, en los que se han realizado inventarios de la riqueza artesanal presente en la Sierra, la Costa y la Amazonia.

La organización de muestras y exposiciones de artesanías, no solamente que permitirá conocer el nivel y calidad del trabajo de los ecuatorianos, sino también constituirá una vitrina para potenciales exportaciones de determinados productos hacia el exterior. Como complemento de éstas, podría pensarse en el acompañamiento de artesanos para realizar demostraciones en vivo del trabajo que realizan, además de videos, fotografías, etc.

c) Historia y Arqueología:

La organización de exposiciones arqueológicas, como ya se lo ha hecho en ocasiones, acompañadas de otros recursos complementarios, como son las conferencias en vivo y la exhibición de videos documentales, es un tema importante para el conocimiento del pasado cultural precolombino del actual Ecuador.

La conmemoración de fechas históricas nacionales en el exterior debería considerar el uso de recursos de comunicación, que podrían usarse regularmente para difundir su significado: charlas, programas radiales, videos, materiales impresos de bajo costo, etc.

d) Investigación científica de la cultura ecuatoriana:

Es importante que la cultura ecuatoriana en su diversidad sea conocida y comprendida también bajo un enfoque teórico y científico, que aporte a los requerimientos de un público más especializado, como puede ser el sector académico e intelectual.

Existen espacios permanentes para encuentros internacionales en las Ciencias Sociales, la Historia y campos afines, en los que se debe buscar una adecuada representación. Aparte de la participación ecuatoriana en eventos internacionales de esta naturaleza, el Servicio Exterior debe preocuparse en identificar y coordinar charlas y conferencias públicas en instituciones y centros académicos, lo mismo que entrevistas en medios de comunicación. Se puede complementar también estos eventos con la exhibición de documentales ecuatorianos relacionados con el tema.

e) Conocimientos, saberes y prácticas tradicionales:

La diversidad cultural del Ecuador también encuentra sus canales de expresión en este campo. Considerando que en el mundo hay una creciente tendencia hacia el tema de la recuperación del medio ambiente, la salud y las energías presentes en la naturaleza, en esta área estarían incluidos los conocimientos, saberes y prácticas ancestrales, especialmente aquellas presentes en el mundo indígena.

La medicina natural y el uso de plantas para el tratamiento exitoso de enfermedades deberían difundirse en el exterior. Existen investigaciones serias y científicas que se han realizado en el país – curiosamente, en buena parte han sido llevadas a cabo por investigadores extranjeros-, a través de las cuales se ha reconocido el valor terapéutico de recursos vegetales usados tradicionalmente por pueblos indígenas. Al respecto, cabe señalar que en espacios internacionales se ha despertado la polémica y el debate sobre el tema de la apropiación ilegal de los conocimientos ancestrales por parte de empresas transnacionales farmacéuticas, y la falta de reconocimiento de ciertos países de la “propiedad intelectual” de los saberes tradicionales en el uso de los recursos medicinales de la naturaleza.

En este campo, es importante apoyar la representación ecuatoriana en encuentros internacionales sobre medicina natural, lo mismo que programas de intercambio de experiencias dentro de este género, especialmente entre países de América Latina.

f) La labor cultural de las misiones diplomáticas con los ecuatorianos en el exterior

El creciente número de ecuatorianos en calidad de inmigrantes en distintos países, especialmente concentrados en España, Estados Unidos e Italia, merece una atención especial por parte del gobierno del Ecuador y sus políticas de acción cultural.

¿Cuál es la relación que las misiones diplomáticas tienen con los ciudadanos ecuatorianos en el exterior? ¿Se encuentran éstas restringidas a prestar atención en los ámbitos estrictamente consulares y trámites administrativos? ¿El contacto con los ecuatorianos está exclusivamente limitado a compartir las eventuales celebraciones de las fiestas oficiales nacionales? Éstas podrían ser apenas tres preguntas que se derivan del conjunto de reflexiones anteriores y búsqueda de propuestas para trabajar el tema de la interculturalidad.

Por las razones que todos conocemos, alrededor de tres millones de compatriotas viven hoy en el exterior, pues se han visto forzados a abandonar su familia y su tierra en los últimos años, para intentar adaptarse a entornos culturales muy complejos y diversos, a sufrir discriminación étnica y pasar penurias que ya han sido difundidas por distintos medios de comunicación. ¿Cuál es la identidad o identidades que toda esa masa de ecuatorianos en el exterior va construyendo? ¿Acaso están viviendo un proceso de aculturación acelerado, donde sus referentes originales van desapareciendo paulatinamente, para volverse solo un recuerdo lejano que ni siquiera pueda ser transmitido a sus hijos?

En varios espacios y discusiones se ha escuchado decir que el Ecuador es un país que no tiene identidad, y que esto es parte de nuestro problema de inseguridad e inestabilidad permanente. Si lo vemos así, como una sola identidad, el problema indudablemente persistirá. Si consideramos a nuestro país como un cúmulo de identidades diversas, que pueden convivir con un espíritu solidario y colectivo, y con iguales derechos dentro de un territorio, entonces el reto es distinto y nos puede dar las fuerzas necesarias como país para salir adelante.

El gobierno del Ecuador, y fundamentalmente la nueva Asamblea Constituyente, tienen la responsabilidad y el gran desafío de replantear una política intercultural. La planificación bajo este principio, permitirá desarrollar una acción cultural renovada, que además deberá considerar el apoyo y seguimiento a las formas organizativas y asociativas del conglomerado de compatriotas que hoy se encuentra forzosamente distanciado en el exterior, para apoyar su proceso de recuperación y fortalecimiento del principio de unidad en la diversidad cultural de nuestro país.

1. Cliford Geertz; “La interpretación de las culturas”. Gedisa, Barcelona, 1989, p.20
2. Perez Torres, Raúl. fundamentos de una política cultural ecuatoriana